Niñas prostituídas: entre saqueo, empobrecimiento y privilegios feudales para un puñado
Los oligarcas quieren un país de niñas convertidas en silicona andante y prostituídas a los capos de la droga, o las quieren en las casas de la oligarquía, en sus orgías de espanto… Quieren a las niñas campesinas sin futuro en un campo empobrecido por las fumigaciones, por la minería multinacional, y devastado por las masacres de paramilitares y militares; las quieren con hambre y con miedo en los ojos, malviviendo en los cinturones de miseria de las grandes urbes para que las puedan utilizar de sirvientas… Niñas de 10, 12, 13 años que tendrán trabajando en las casas de la clase media-alta cómplice y de la oligarquía, haciendo de todo: incluso servirle al “señorito” o al “señor de la casa” para que pueda “desahogar su hombría”… Y necesitan mantener esa cantera de niñas esclavas: para poder echarlas a la mínima muestra de insumisión, o cuando queden embarazadas de los desfogues del señorito de la casa. La injusticia social permite a los oligarcas alimentar permanentemente la cantera de esclavizables. Utilizan el terror para asesinar cualquier germen de emancipación que pueda llegar a privarlos de sus privilegios feudales. El 68% de la población de Colombia vive en la pobreza e indigencia. La concentración de la riqueza es escandalosa: Colombia es el 11º país con más desigualdad social del mundo (puesto número 11 de coeficiente GINI de desigualdad), y es el país más desigual del continente americano. Hablamos de que hay, según las cifras más clementes, 8 millones de indigentes y 20 millones de pobres (14). Mueren anualmente más de 20 mil niños menores de 5 años por desnutrición aguda (cifras de UNICEF), de cada 100 madres desplazadas gestantes, 80 padecen desnutrición crónica (15). Simultáneamente, y correlativamente a esta miseria, un solo banquero, Sarmiento Angulo, controla el 42% del crédito nacional y declaró ganancias de 1.250 millones de dólares en el último bimestre de 2009. (16)
· Cerebros infantiles desnutridos y atrofiados nunca tendrán la posibilidad de recuperarse, pero los negocios van viento en popa Paul Martin, representante de UNICEF para Colombia, tras exp
La generalización de la corrupción en su amplísima gama de presentaciones, del consumismo de inutilidades, del hambre, de la indigencia, de la ignorancia, del desempleo, del latrocinio, de la multiplicación de los homicidios, de las masacres, del despojo de sus tierras y el desplazamiento forzado de los campesinos, del terrorismo estatal en todas sus modalidades, nos inducen por momentos a pensar en la imposibilidad de cambios estructurales en Colombia que nos garanticen a todos los seres humanos el ejercicio de nuestros derechos humanos.
La experiencia de la Unidad Popular es tan antigua en Colombia, como la de negociar conflictos sociales entre partes concernidas y ambas se hacen presentes en la Historia colombiana, durante la llamada Insurrección Comunera de la Nueva Granada de 1781, cuando ocurre el verdadero grito de Independencia del pueblo neogranadino contra la Corona española y se inicia el difícil proceso del nacimiento de Colombia como País soberano. No en 1810 con la famosa “cachetada de Llorente de Bogotá”, como anecdóticamente lo ha presentado e inculcado en la conciencia popular la historiografía dominante, con calculado e interesado desenfoque científico.
La experiencia de la Unidad Popular es tan antigua en Colombia, como la de negociar conflictos sociales entre partes concernidas y ambas se hacen presentes en la Historia colombiana, durante la llamada Insurrección Comunera de la Nueva Granada de 1781, cuando ocurre el verdadero grito de Independencia del pueblo neogranadino contra la Corona española y se inicia el difícil proceso del nacimiento de Colombia como País soberano. No en 1810 con la famosa “cachetada de Llorente de Bogotá”, como anecdóticamente lo ha presentado e inculcado en la conciencia popular la historiografía dominante, con calculado e interesado desenfoque científico.
a situación de la clase trabajadora en Colombia es una de las peores en el planeta. Tiene el salario más bajo de América Latina, contratos a término definido que hacen prácticamente inviable una pensión, seguridad social que cubre aspectos muy básicos de la salud y a la cual permanentemente hay que entutelar para que atienda los trabajadores y un régimen laboral que obliga a trabajar sin reconocimiento de horas extras y nocturnas. En algunos sectores de la economía se denuncia un neo esclavismo y grandes proporciones de la población reciben menos del salario mínimo legal vigente.
Niñas prostituídas: entre saqueo, empobrecimiento y privilegios feudales para un puñado
ResponderEliminarLos oligarcas quieren un país de niñas convertidas en silicona andante y prostituídas a los capos de la droga, o las quieren en las casas de la oligarquía, en sus orgías de espanto… Quieren a las niñas campesinas sin futuro en un campo empobrecido por las fumigaciones, por la minería multinacional, y devastado por las masacres de paramilitares y militares; las quieren con hambre y con miedo en los ojos, malviviendo en los cinturones de miseria de las grandes urbes para que las puedan utilizar de sirvientas… Niñas de 10, 12, 13 años que tendrán trabajando en las casas de la clase media-alta cómplice y de la oligarquía, haciendo de todo: incluso servirle al “señorito” o al “señor de la casa” para que pueda “desahogar su hombría”… Y necesitan mantener esa cantera de niñas esclavas: para poder echarlas a la mínima muestra de insumisión, o cuando queden embarazadas de los desfogues del señorito de la casa.
La injusticia social permite a los oligarcas alimentar permanentemente la cantera de esclavizables. Utilizan el terror para asesinar cualquier germen de emancipación que pueda llegar a privarlos de sus privilegios feudales.
El 68% de la población de Colombia vive en la pobreza e indigencia. La concentración de la riqueza es escandalosa: Colombia es el 11º país con más desigualdad social del mundo (puesto número 11 de coeficiente GINI de desigualdad), y es el país más desigual del continente americano. Hablamos de que hay, según las cifras más clementes, 8 millones de indigentes y 20 millones de pobres (14). Mueren anualmente más de 20 mil niños menores de 5 años por desnutrición aguda (cifras de UNICEF), de cada 100 madres desplazadas gestantes, 80 padecen desnutrición crónica (15). Simultáneamente, y correlativamente a esta miseria, un solo banquero, Sarmiento Angulo, controla el 42% del crédito nacional y declaró ganancias de 1.250 millones de dólares en el último bimestre de 2009. (16)
· Cerebros infantiles desnutridos y atrofiados nunca tendrán la posibilidad de recuperarse, pero los negocios van viento en popa
Paul Martin, representante de UNICEF para Colombia, tras exp
La generalización de la corrupción en su amplísima gama de presentaciones, del consumismo de inutilidades, del hambre, de la indigencia, de la ignorancia, del desempleo, del latrocinio, de la multiplicación de los homicidios, de las masacres, del despojo de sus tierras y el desplazamiento forzado de los campesinos, del terrorismo estatal en todas sus modalidades, nos inducen por momentos a pensar en la imposibilidad de cambios estructurales en Colombia que nos garanticen a todos los seres humanos el ejercicio de nuestros derechos humanos.
ResponderEliminarLa experiencia de la Unidad Popular es tan antigua en Colombia, como la de negociar conflictos sociales entre partes concernidas y ambas se hacen presentes en la Historia colombiana, durante la llamada Insurrección Comunera de la Nueva Granada de 1781, cuando ocurre el verdadero grito de Independencia del pueblo neogranadino contra la Corona española y se inicia el difícil proceso del nacimiento de Colombia como País soberano. No en 1810 con la famosa “cachetada de Llorente de Bogotá”, como anecdóticamente lo ha presentado e inculcado en la conciencia popular la historiografía dominante, con calculado e interesado desenfoque científico.
ResponderEliminarLa experiencia de la Unidad Popular es tan antigua en Colombia, como la de negociar conflictos sociales entre partes concernidas y ambas se hacen presentes en la Historia colombiana, durante la llamada Insurrección Comunera de la Nueva Granada de 1781, cuando ocurre el verdadero grito de Independencia del pueblo neogranadino contra la Corona española y se inicia el difícil proceso del nacimiento de Colombia como País soberano. No en 1810 con la famosa “cachetada de Llorente de Bogotá”, como anecdóticamente lo ha presentado e inculcado en la conciencia popular la historiografía dominante, con calculado e interesado desenfoque científico.
ResponderEliminara situación de la clase trabajadora en Colombia es una de las peores en el planeta. Tiene el salario más bajo de América Latina, contratos a término definido que hacen prácticamente inviable una pensión, seguridad social que cubre aspectos muy básicos de la salud y a la cual permanentemente hay que entutelar para que atienda los trabajadores y un régimen laboral que obliga a trabajar sin reconocimiento de horas extras y nocturnas. En algunos sectores de la economía se denuncia un neo esclavismo y grandes proporciones de la población reciben menos del salario mínimo legal vigente.
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